El arte migrante como puente entre memorias, territorios y comunidades
Barcelona, 25 de julio de 2025 — Un mural que abraza a toda una comunidad. Así fue la emotiva inauguración de Fragmentos de Identidad, la obra del artista ecuatoriano Boris Veliz, que desde hoy forma parte del patrimonio cultural del Consulado General del Ecuador en Barcelona. Esta iniciativa reafirma una línea de colaboraciones institucionales que ya ha dado frutos en las sedes diplomáticas de Londres y Milán, donde el arte ha sido puente entre identidad, pertenencia y territorio.




La obra, concebida y donada por Veliz, fue realizada en colaboración con el colectivo Juan Pueblo Activando el Mundo, liderado por Alfonso Navas y Alejandro Rodríguez, con el respaldo de La Marca Activa.
Uno de los símbolos centrales del mural es el colibrí, del que el artista explicó:
“En muchas culturas representa el alma viajera, la fuerza en lo frágil. Así somos nosotros: ligeros, pero llenos de historia”.
— Boris Veliz durante la ceremonia inaugural.
Fragmentos de Identidad se presenta como un relato visual que honra la memoria del desplazamiento, la nostalgia de los orígenes y la fuerza del reencuentro. Instalado en una de las paredes internas del Consulado, el mural permanecerá como testimonio vivo de la creatividad, el arraigo y la lucha simbólica de la diáspora ecuatoriana.

UNA CEREMONIA CARGADA DE EMOCIÓN
La inauguración formó parte de las actividades conmemorativas por los 490 años de la Fundación de Guayaquil, y contó con la participación del Embajador Patricio Garcés y la Vicecónsul Tamara Live, además del apoyo de organizaciones aliadas como la Asociación Divino Niño de Cornellà, La Marca Activa, y la participación musical de FUMM y la cantante Jaqui Carrillo.
La jornada culminó en un ambiente de profunda conexión emocional entre los asistentes, marcada por abrazos, lágrimas y el poder colectivo del arte como lenguaje universal.
Con este gesto, el Consulado del Ecuador en Barcelona se reafirma como un espacio de encuentro y visibilidad para las expresiones artísticas del Ecuador global, sumando un nuevo eslabón a una red de colaboraciones que ya ha tenido eco en otras ciudades europeas.
Así, Fragmentos de Identidad no solo adorna un muro: inscribe en la memoria colectiva la resiliencia migrante, recordándonos que el arte puede ser raíz, refugio y relato compartido.